La Mediación: Una obra en tres actos 1) Resuelve tu Conflicto 2) Controla tus Costos…y 3) Regresa a tu Negocio

Fernando Navarro

 

La mediación es un proceso de solución de conflictos a través del cual una persona neutral ayuda a las partes en un conflicto a estructurar el proceso de negociación, asiste como un coach de negociación y contribuye a resolver la controversia. Es decir, que cuando las negociaciones directas fracasan o son imposibles entre dos partes en un conflicto, sea en la etapa que sea (antes, durante o después de un juicio), la mediación ofrece una oportunidad real y probada para resolver el conflicto.

 

Primer Acto: Resuelve Tu Conflicto

 

Múltiples estadísticas lo confirman: cerca del 80% de los conflictos que se ventilan en mediación (aunque usted, no lo crea) se resuelven definitivamente y ello incluye conflictos contractuales, de seguros, entre accionistas, laborales, por ejemplo.

 

¿Por qué funciona? Algunas razones:

 

  • Las personas involucradas encuentran un ambiente en el que son escuchados de forma auténtica, quizás por primera vez.
  • El mediador quita presión de los involucrados en la controversia, y controla los tiempos y formas en que se intercambian mensajes, protegiendo la reputación de las partes (lo que en inglés llaman saving face), su información confidencial y contenido de las comunicaciones. Así, mientras que en una negociación directa los empresarios, o sus asesores no siempre pueden comunicarse sin riesgos y muchas reuniones de negociación son improductivas por posicionamientos y animadversiones, en una mediación, esto se elimina con la ayuda del mediador.
  • El mediador estructura el proceso enfocando los esfuerzos de todos en temas concretos, encargándose de planear junto con las partes cada reunión y sacando el mejor provecho de las negociaciones.
  • La mediación permite a las partes escuchar (muchas veces por primera vez) la historia y argumentos completos de la otra parte, en un ambiente neutral y seguro. Esto hace que se dimensione mejor la posición desde la que negocia cada parte.
  • El mediador se reúne en privado con las partes haciendo un análisis exhaustivo y en tiempo real de sus opciones de negociación y alternativas fuera de ella.

 

Segundo Acto: Controla tus Costos

 

La mediación controla costos en tres dimensiones:

 

  • Costo del tiempo invertido: Es decir las ganancias futuras que un proceso particular impedirá recibir por el tiempo y recursos humanos invertidos. El tiempo de contadores, abogados internos y ejecutivos de todo nivel en preparar un procedimiento, es tiempo que no están utilizando en producir.
  • Costo oportunidad: La falta de disponibilidad del dinero o materia de la controversia que de otro modo estaría produciendo rentas, es un costo que no siempre se calcula y que significa muchísimo: la mercancía detenida, la deuda vencida o los servicios suspendidos pierden valor todos los días y no valen lo mismo ahora que cuando y si se recuperan. A esto debemos sumar el impacto en el valor de la empresa que una contingencia legal puede traer.
  • Costos legales: Este es el rubro más habitualmente identificado con una controversia, e implica directamente el costo invertido en abogados externos, peritos y costos de un litigio. Como ustedes amables lectores habrán experimentado, esta variable es tan incierta como puede ser cuantiosa.

 

Según estudios de la Unión Europea, en simples términos si en una controversia comercial las partes recurren a mediación, el promedio es que gasten 4.7% del monto en controversia y tarden 87 días en resolver el conflicto. La oferta de controlar costos de parte de la mediación es total.

 

Tercer Acto: Regresa a Tu Negocio

 

Tal vez el mayor valor que ofrece la mediación es la oportunidad de dar vuelta a la página y orientar tus esfuerzos y energía, y aquellas del equipo en el propósito de tu negocio. Es decir, tu negocio no es litigar ni contender, es producir, comercializar, transportar, dar servicios.

 

Así que además de que la mediación resuelve la controversia de forma satisfactoria y definitiva permitiendo amortiguar el impacto en las relaciones comerciales de quienes la experimentan, te permite controlar los costos de la controversia significativamente y regresar pronto a lo sabes hacer mejor: hacer negocios.

 

 

 

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