Mediación – ¿Solo un sustituto del juicio?

Esta semana tuve la oportunidad de impartir junto con mi amiga Sofie Geisler una sesión de dos que daré en un curso de mediación para Notarios Públicos de la CDMX. La experiencia fue especialmente fascinante por la calidad del debate de ideas sobre mediación, sus retos y oportunidades en México. Una idea en particular me ha mantenido ocupada la mente y es que uno de los notarios presentes manifestó su percepción de que la mediación y otras formas de justicia alternativa son opciones que responden a la deficiencia del Estado en impartir justicia. Es decir, si el Estado pudiera impartir justicia eficientemente, no habría justificación para que exista la mediación. Aunque filosóficamente es una muy interesante discusión me parece que conceptualizar a la mediación como un simple sustituto de la justicia ante tribunales (percibido como lo ideal) o como un “peor es nada” la coloca en un nivel de justicia de segunda clase que no le corresponde. Y es que en ese sentido el término “alternativo” que opera de forma similar en todos los idiomas para referirse a los medios de solución de controversias que no son ante tribunales del estado, me parece que ha ocasionado que se le entienda a la mediación y otros métodos como justamente eso, una alternativa solo cuando lo regular o tradicional (juicio ante tribunales del Estado) no funcione.

Y la mediación es mucho más que eso. Daré tres razones por las que creo que la mediación no solo no es una opción de segunda clase frente al juicio, sino que muchas veces es una mejor opción que aquél cuando de resolver conflictos se trata:

1) Permite crear valor: A diferencia de un juicio donde la decisión del juez adjudicará en favor de una u otra parte la totalidad del valor en controversia (dinero u otro tipo) en mediación se permite crear valor en función de lo que a cada persona u organización e la controversia le interesa más. Permite en pocas palabras, resolver la controversia de forma que todos los involucrados se lleven algo de valor sin sacrificar lo que les resulta esencial.

2) Ofrece generar opciones de solución no disponibles en juicio: El juez solo puede dar o negar sobre lo que las partes demandan o pretenden. No hay espacio para más opciones. Si la parte A pide 100 de la parte B y la parte B niega deberlos, el juez solo tiene 2 opciones: dar 100 a A o negárselos. En mediación en cambio, las opciones de solución para la controversia entre A y B van mucho más allá de los 100 que A pretende, no solo en la forma en que B puede pagarlos sino en intercambiar otras cosas o servicios que inicialmente no estaban en la configuración.

3) Permite escuchar y ser escuchados: Una de las mayores insatisfacciones que el juicio en la época moderna genera, es que la gente no tiene oportunidad de ser escuchados por alguien más que sus propios asesores. Sea el juez o la otra parte. La mediación ofrece que las personas sean escuchados genuinamente y también que escuchen los testimonios de las otras personas involucradas. Muchas veces por primera vez. Este foro de escucha que genera la mediación atiende directamente nuestra condición humana y es ello lo que le brinda especial poder para resolver controversias.

Así que no, la mediación no solo no sustituye al juicio como una opción de menos calidad. La mediación es muchas veces más y mejor que el juicio al momento de resolver una controversia y encima de todo no implica renunciar al derecho que legalmente tenemos las personas y empresas de acudir a un tribunal. Por lo que la mediación solo suma y multiplica, no resta ni divide.

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